Stalker
Hablar de Stalker se me hace difícil, demasiado. Una película que trata tan profundamente sobre la búsqueda de la verdad, con simbologías tan diversas y complejas, metáforas constantes y diálogos tan intensos no hay que tratarla de cualquier manera.
Es probablemente una de las películas que más me ha hecho plantearme dudas sobre lo que es el cine, y de las que más me han motivado a crear algo que sea puramente mío.
La puesta en escena es increíble, las decisiones técnicas y visuales insuperables, actuaciones rozando la perfección. Lo tiene todo, y sobretodo complejidad narrativa y conceptual, la idea de “metacine” sube un escalón más arriba con esta película. Es realmente poesía audiovisual.
Eso sí, no es para todo el mundo, es lenta, compleja y para mucha gente será insufriblemente aburrida, pero si te cala no te olvidarás de ella, es completamente atemporal.