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Me gustó porque me hizo reflexionar sobre cómo los niños expresan más con sus acciones que con sus palabras. La película me dejó con la sensación de que, aunque ciertos temas se discuten más hoy en día, aún necesitan ser reforzados constantemente, no solo cuando ocurre algo serio. Sentí que el ritmo era algo lento, pero supongo que ese era precisamente su propósito: permitir que cada emoción y cada gesto se sintieran con profundidad.