World on a Wire
Fue una experiencia increíble. Al principio creí que me aburriría, sobre todo porque me intimidaba su duración. Sin embargo, resultó profundamente gratificante. La historia nos sumerge en la mente de Fred Stiller y, al igual que él, nunca estamos del todo seguros de qué es real y qué no. Su intento constante por descifrar lo que ocurre nos lleva inevitablemente a cuestionar nuestra propia existencia y a reflexionar sobre el poder (y el peligro) de la tecnología en los tiempos actuales.
La cinematografía es notable y, en lo personal, me sorprendió aún más al tratarse de una producción pensada originalmente para televisión. Con esta obra doy por concluido mi maratón de Fassbinder, aunque todavía me queden pendientes algunos de sus títulos más importantes.