Fallen Angels
Haciendo de lado la estética tan inmersiva, Fallen Angels me dejó un sabor de boca exquisito.
El retrato puro de la soledad, la búsqueda del sentido, el deseo de la conexión humana, el existencialismo de una vida que se siente efímera y el apetito insaciable del sentido.
La historia me envolvió, la música fue perfecta y la fotografía me dejó absorta.
Una obra maestra que sin duda repetiría en esos días lluviosos donde la melancolía te toma por sorpresa.