Angel's Egg
Con una identidad visual única y magistral, Tenshi no Tamago (o El Huevo del Ángel) me ha fascinado de la misma manera que me dejó sin saber qué coño había visto, y es que es imposible que no te deje así.
No lo digo como algo negativo, sino tal vez como una virtud. Es tremendamente contemplativa, con muy poco diálogo y con planos largos que no tienen ninguna prisa en avanzar la historia, sino más bien que sientas el mundo en el que se ambienta y el tipo de historia que te cuenta.
A día de hoy sigue dando de qué hablar y sigue siendo objeto de debate sobre su historia, mensaje y simbología. Tanto, que su propio autor deja claro que precisamente es esa la intención.
Y honestamente, me encanta.