Flow
Me quiero arrancar el corazón, no puedo sacarme la escena final de la cabeza. Cuánta ternura, cuánta desolación...Esta película es para mí lo que Kant llamaba “sublime”: esa sensación de lo bello y lo terrible que nos sobrepasa y nos hace sentir diminutos. Me encuentro sollozando, con el corazón sobrecogido de tanta belleza y del simbolismo tan fuerte del que van cargadas las imágenes. La ansiedad que siento en la escena de la inundación cuando empieza a maullar es indescriptible.
Menuda oda a los animales, a la naturaleza y a la amistad, y menuda crítica al capitalismo voraz, a cómo estamos matando a nuestro planeta y a las identidades marcadas por la procedencia.
Como madre felina, además, el gato está representado espectacularmente: cómo aplana las orejas por el miedo, la forma de ganchito en la cola cuando está contento, los cambios en las pupilas...
(Escribo esto desde la cama con mi hija felina amasándome los pies).
#profile