Challengers
Desde el inicio la película se siente diferente. No te lleva de la mano, más bien te lanza directo a ese triángulo incómodo entre Tashi, Art y Patrick. Y lo interesante es que no hay un “bueno” o “malo” en la historia. Todos tienen algo que te atrae y algo que te desespera. Eso hace que la película se sienta más real, más humana. La cinematografía es una locura, pero en el buen sentido. Hay momentos en los partidos donde la cámara se mueve como si fuera parte del juego, casi como si tú también estuvieras en la cancha, sintiendo cada golpe, cada respiración. Y la música electrónica que entra en los momentos clave le da una intensidad rara, como si todo estuviera a punto de romperse.
Pero lo mejor de esta película es el final. Ese último partido no se siente solo como un juego, sino como años de historia, celos, amor y orgullo acumulados explotando al mismo tiempo. Hay miradas que dicen más que cualquier diálogo, y como espectador te quedas tenso, casi incómodo, porque sabes que no importa quién gane.
"Challengers" es de esas películas que no todo el mundo va a amar, pero si conectas con ella, se te queda dando vueltas en la cabeza mucho después de que termina. Pero dejando de lado lo genial que es la película, creo que todos podemos podemos concluir en que Tashi realmente no amaba a ninguno, Tashi solo ama al tenis, y se da a entender cuando nuevamente grita como en su partido en la escena final.