Black Rabbit
la puta madre
Esto es cine. Admiro la forma en la que se retrata la hermandad, que como se ve acá, puede llegar a ser muy complicada (incluso si no envuelve nada ilegal).
Los personajes me encantaron, cada uno tiene su vida y sus problemas que suman en el caos general que crean los dos hermanos. Siempre, aunque sea un problema que aparenta ser insignificante, termina sumando más de lo que uno cree. Y esto es lo que yo creo, define la serie. Cómo las pequeñas cosas, las mentiras que parecen recursos inofensivos, se tornan en armas que desencadenan batallas. Batallas entre los que se aman y los que no tanto, y como todo termina de una manera u otra, pero siempre termina.
La relación entre los dos hermanos me pareció hermosa, profundamente conmovedora. Llore mucho en los últimos capítulos donde se ve un poco más a detalle la infancia de ambos y en especial, en las escenas donde ambos se pelean pero incluso peleando, el espectador se puede dar cuenta de que aún así se siguen preocupando por el otro. Lo cual es la mayor demostración del amor incondicional entre dos personas, dos hermanos, que a pesar de cometer errores siguen estando allí para el otro.
Es una miniserie sumamente entretenida que te hace sentir una montaña rusa de emociones, del enojo a la tristeza, de la tristeza a la bronca y de la bronca a la momentánea (y no muy duradera) alegría. Las veces en las que me enbronque deben pasar más de las 10 veces. Me daba mucha bronca el hecho de que a Jake se le arruine la vida por culpa de su hermano y los problemas de éste, como los demás intentaban arrebatarle lo que tanto le costó mantener, como le juzgaban por errores que son humanos y que todos podrían llegar a cometer.
Pero es ahí donde está la magia; el espectador se pone del lado del protagonista principal, que es Jake, hasta que las cosas empiezan a tomar otro sentido. Se demuestra a lo largo de los episodios que, en realidad, Jake no es tan buen hombre como se lo presenta y que hizo más cosas malas de lo que uno podría imaginar. Eso se me hace un desarollo genial, porque aparte, Jake hace una transición de lo egoísta y ambicioso, centrado en sí mismo a alguien más reflexivo, que aprecia más lo que antes solía despreciar. Alguien que se da cuenta de que quizás apretó demasiado el acelerador y necesitaba un cambio para ver qué en realidad, la ambición no era necesaria y que la familia es la prioridad más importante que alguien debería tener. Incluso si ya es tarde.
Final agridulce con toques amargos, muy bueno.