Hamnet
Esperé MESES para ver Hamnet en una salsa de cine, no quise saber absolutamente nada de la película antes de verla en la pantalla grande, y fue probablemente la mejor decisión que pude haber tomado. Justamente hoy me estaba preguntado “¿Para que existen las películas?” ¿para entretener? ¿para contar una historia? para hacerte sentir algo? ¿para que el director pueda expresar sus sentimientos? Y esta película me acaba de contestar de la mejor manera posible: para todo lo anterior y para muchísimo más; para conectar con las personas, para recordar, para conocer, para cualquier cosa que el creador quiera.
Tengo muchísimo para decir de esta película, y todo, absolutamente todo es bueno. La experiencia de vivir las emociones en el cine, de conectar con los personajes, de sentir a los personajes, Hamnet hizo todo eso de la mejor manera posible. Me destrozó de la mejor manera posible, de la manera en la que no se sentía como estar viendo una película, si no la vida de una familia, su dolor, desesperación y el cómo todo se va quebrando y arreglando sin un orden como lo es en la vida real.
El cómo nos presentan a Agnes desde el inicio es vital para conectar con la historia, no la vemos desde la maternidad si no desde su diario como una mujer que es juzgada solo por su existir, por su familia y sus pasiones. Creo que no hace falta decir que posiblemente todas las mujeres nos hemos sentido así en nuestro día a día, juzgadas por el simple hecho de ser mujer. La vemos crecer y nos vamos encariñando con ella, para luego verla tener una vida linda por la cual nos alegramos y luego MADRES, todo se va para abajo.
La escena del quiebre es TAN perfecta, tan dolorosa que literal la chava que estaba sentada a la par mía sacó un manojo de servilletas y me dio una de lo MAL que estábamos llorando las dos. En los silencios se escuchaban sollozos, a la gente aguantando la respiración y se sentía la tensión que la película causó entre todos. El cómo se representa el duelo es tan real, es volver a sentir esas emociones tan desesperantes sin la necesidad de volver a estar en esa situación, basta con ver la actuación tan magnífica de Jessie Buckley para transportarte a la realidad de esta familia.
El final, ella soltando y dejando ir a su hijo con el sentimiento de saber que está bien me dio en todo el corazoncito, no es un acto de indiferencia o superación, porque ¿como se supera algo así? es un acto de amor, de paz, de aceptación y fue posiblemente la mejor manera de terminar la película, con Agnes viendo que por el resto de la historia, su hijo va a ser recordado y llorado a través del arte.
#sintiendo