Narciso
Narciso, mi amor!
Es una hermosísima producción, profundamente fiel a lo que vivió nuestro país en una de sus horas más oscuras. Narciso es un retrato atemporal de la juventud paraguaya, marcada por las sombras de tiranos que durante tanto tiempo corrompieron —y siguen corrompiendo— el espíritu libre de un pueblo que, a pesar de todo, nunca deja de soñar con un futuro mejor. Me emocionó muchísimo ver ese Paraguay de una época tan sangrienta y, aun así, encontrar una chispa de esperanza en los jóvenes a través de la música. Creo que todos tenemos alguna historia cercana sobre ese tiempo, una que llevamos con dolor, ya sea de nuestros padres o abuelos, y por eso siento que esta película es demasiado importante: funciona como un testimonio para quienes se quedaron sin voz en el camino. Sin ellos, la historia simplemente no puede ser contada.
De verdad la recomiendo muchísimo; sé que a cualquier paraguayo le va a llegar de alguna manera, me parece imposible arrepentirse de verla. Qué lindo también ver que sí se hace arte acá, que tenemos artistas increíbles y que el cine está más vivo que nunca en nuestro país. Salí de la sala el doble de patriota y apasionada por el arte —aunque patriota antes que nada— y con unas ganas enormes de volver a verla, porque en serio me encantó.