Nosferatu
EXCESO DE CINE
Esperaba algo grandioso como me acostumbró Robert Eggers, y aún así ME VOLVIÓ LOCO.
Tengo muy fresca en la memoria las versiones de Drácula de 1931 y la de los 90 de Coppola, por lo que la historia me fue predecible, ya que esta no escapa del relato original en cuanto a acciones.
La grandes diferencias las conduce ”Nosferatu” como reversión, donde no es el amor lo que une al vampiro con la protagonista, sino el deseo sexual.
Sumado a esto, son los decorados, los vestuarios, los maquillajes y el degrade de los colores los que producen un gran cambio en atmósfera, que lo conduce al terror y al suspenso.
Las actuaciones son para galardonarlas. No hay una quedé en segundo plano, ya que todos tienen su momento de brillar, pero debo destacar a Lily Rose Depp, la estrella de la cinta (igual no me olvido de ustedes Bill Skarsgård y William Dafoe).
Me declaro oficialmente soldado y defensor de Robert Eggers.