Decalogue I
Solo bastó un capítulo de Dekalog para dejar una huella en mí. Es pura poesía cinematográfica dolorosa y psicológica.
Se nos presenta la relación de Pawel con su padre, un hombre ateo y excesivamente racional, que vive bajo un sistema donde todo le parece medible y controlable. En contraste está la tía de Pawel, una mujer que sí cree en la religión.
Pawel parece estar en medio de dos visiones del mundo que de por sí son opuestas, y aunque vemos que su hogar es ordenado e intelectual existe un peso emocional que se siente en cada momento: la ausencia de su madre. Pawel no tiene una figura que sirva como intermedio entre tanta racionalidad y dudas existenciales y eso empieza a ponerlo como el centro de toda la tensión.
Ver cómo se presenta la duda existencial sobre temas como la muerte, la fe y Dios en un niño me pega fuerte, pues si bien son cuestiones que todos tenemos en algún momento la forma en que se hace esa reflexión aquí es insuficiente y eso la vuelve trágica. El padre de Pawel le habla sobre la muerte de manera fría casi como si fuera un diccionario, después su tía le habla sobre Dios en una serie de diálogos que parecen tan simples pero en el fondo sabemos que es una respuesta incompleta que sirve para complacer la mente de un niño por un momento pero que nunca será un consuelo definitivo, porque nunca encontraremos una respuesta definitiva.
*— ¿Qué es Dios?
— ¿Qué sientes ahora?
*— Te quiero.
— Eso es Dios.
Es una respuesta que se queda corta porque solo el espectador sabe que definir a Dios como una experiencia es completamente humano pero también significa que nunca nos va a alcanzar el lenguaje para entenderlo.
Dekalog I también me hace ver con otros ojos una de mis películas favoritas como I Origins porque tienen mucho en común. Ninguna busca un castigo divino para el ateo pero representan la misma idea de una forma muy cruel, y es que para cualquier persona que viva bajo un sistema estricto (sea racional o religioso) cuando una tragedia llega a sus vidas y destruye todo lo que creían ¿qué les queda? Aunque en I Origins por lo menos hay ese momento de reconciliación entre el protagonista y la vida, en Dekalog I lo único que obtenemos es la primera respuesta natural del humano que es querer encontrarle un sentido a lo ocurrido tratando de dirigir su dolor hacia algo, sin importar si ese algo existe o no, sin fe ni conversiones.