1917
cada segundo es perfecto, la tensión no te suelta, la historia es simple pero desgarradora, y los personajes te arrastran con ellos, mendes no solo dirige, orquesta un espectáculo que es crudo y bello a la vez, es una película que no solo se ve, se siente en el estómago, te envuelve en su urgencia, en su desesperación.
pero lo que realmente hace única a 1917 es su construcción técnica, el plano secuencia no es un truco vacío, es un ejercicio de inmersión tota, la cámara no solo sigue a los personajes, los vive, cada corte invisible es una lección de montaje, un ejercicio de pura precisión, cada transición entre escenas, meticulosamente calculada, se disimula con tal perfección que apenas notas que existe, la manera en que la cámara fluye entre trincheras, ríos y campos es pura poesía visual, un testimonio de lo que el cine puede lograr cuando se domina la técnica con tal nivel de obsesión.
esto no es solo cine, es una experiencia sensorial mendes y deakins no se conforman con contar una historia, la desnudan con una precisión quirúrgica y lo mejor de todo es que cada plano y cada corte sirve al corazón de la película la humanidad, la fragilidad, la desesperación de una guerra que no hace concesiones, si pudiera darle mil estrellas, me quedarían cortas.