


Natalia, la joven protagonista, tiene mucha ira en su interior, y cómo no la va a tener, si su país se está yendo a la mierda, sus hormonas están a tope, alguien “trabajó” a todos los habitantes de su cuadra, y su deseo no es correspondido. Todos estos elementos se equilibran perfectamente en La Virgen de la Tosquera, un trabajo excepcional en coming-of-age pero con vibras rarísimas y el toque único que solo alguien que creció en Latinoamérica entendería. Mariana Enríquez, la autora original de las historias cortas en las que se basa el filme, tiene un estilo muy único y regional que la directora Laura Casabé captura a la perfección. La película entera está empapada de elementos sobrenaturales que acompañan la frustración adolescente de su protagonista. La experiencia es vívida, bizarra y finalmente, satisfactoria. No queda más que decir: bien por ella.

¿Qué sentido tiene hacer una secuela si abandonas la creatividad y el humor que hacen a la original tan memorable?