Demolition
Hacía tiempo que no veía una película tan buena y que me marcase tanto. Tiene tantísimas cosas que analizar que no sé ni por dónde empezar.
Creo que si la ves de forma superficial igual no la entiendes del todo, e incluso habrá gente que odie a Davis, pero es que toda la película es un proceso de duelo. Y no uno típico ni bonito, sino raro, incómodo y lleno de contradicciones.
La película se llama Demolition no solo porque Davis empiece a desarrollar esa necesidad de destruir cosas para ver cómo están hechas y entenderlas, sino también por todo lo que le dice su suegro: a veces hay que desmontarlo todo para saber qué merece la pena reconstruir.
Está llena de flashbacks de él y su mujer que aparecen sin aviso, casi aleatoriamente, como funcionan los recuerdos cuando pierdes a alguien. Davis en ningún momento expresa el dolor de una forma convencional. Incluso admite que no sentía nada por ella y se cierra a hablar con cualquiera que la conociera. Prefiere hablar de ella con desconocidos, como el hombre del tren o Karen, antes que con su propio suegro.
Pero ahí está la clave: la película no va de que no la quisiera, va de él intentando entender qué fue realmente su relación. Después del accidente se vuelve muchísimo más sincero y empieza a darse cuenta de detalles que antes ignoraba, tanto de su entorno como de su matrimonio.
Karen y su hijo no son un romance ni una historia de amor como tal. Son otra familia rota, igual que él está roto por dentro. Karen no ama a Carl, no soporta su trabajo y tiene una relación complicada con su hijo. Y gracias a Davis, poco a poco, todo empieza a sanar. Incluso el hijo de Karen empieza a descubrirse a sí mismo.
Y lo mejor es ver cómo Davis también se reconstruye. Acaba admitiendo que sí quería a su esposa, incluso después de descubrir su infidelidad. Le da igual. Para él la fundación no basta, por eso decide reparar el carrusel y ponerle su nombre, porque sabe que ahí estaba uno de los recuerdos más importantes con ella. Además ayuda a niños con discapacidad como hacía ella.
Y encima está el simbolismo del carrusel, cuando hablan de que las montañas rusas son rápidas, caóticas, llenas de subidas y bajadas, mientras que el carrusel es calma, vueltas constantes, paz. Eso es justo el final de la película: después de todo el caos, llega la sanación.
Pasar de que no le importe nada a volver a disfrutar de las cosas, incluso pagando por trabajar demoliendo una casa.
Sinceramente, me parece una obra de arte. No he podido emocionarme más con ella y analizar cada detalle es lo que la hace todavía mejor. Y sí, aparte de todo el simbolismo: buena música, visualmente preciosa y unas actuaciones increíbles. Pero sin duda lo que más golpea es la historia y todo lo que tiene detrás.
Qué gran película de verdad. Ojalá todo el mundo pudiera sentirla como yo