Black Swan
Las representaciones de enfermedades mentales son frecuentes y potentes en el cine, ya sea de forma directa o indirecta, la enfermedad mental se ha abierto paso en las tramas, subtramas y personajes de las películas. Y solo unas pocas películas han logrado retratar un tema tan complejo de una manera oscura pero realista. Y Black Swan es una de ellas.
Y es que a lo largo de la película vemos cómo la locura de Nina progresa. Termina mostrando diversos síntomas de esquizofrenia, un trastorno psicótico en el que quien lo padece pierde el contacto con la realidad. También presenta alucinaciones y delirios con frecuencia, además de trastornos alimenticios y autolesiones. Asimismo, manifiesta un trastorno obsesivo-compulsivo y se esfuerza constantemente por alcanzar la "perfección". Sus síntomas parecen haber comenzado en su infancia, como parte de los esfuerzos de su madre por convertirla en una bailarina famosa, después de que esta tuviera que renunciar a su propia carrera para criarla.
El mundo de la danza, especialmente el ballet, es altamente competitivo y somete a los bailarines a una intensa presión para alcanzar la perfección, creando un ambiente estresante. Esta película muestra su peor consecuencia. Personalmente, siento que la obra resonó con la vida de Nina en varios aspectos. Su lucha por interpretar el papel del Cisne Negro (un personaje oscuro, seductor y cruel) parece casi imposible al principio, ya que tanto el público como Nina la han visto como una persona amable y bondadosa. Sin embargo, al intentar interpretar al Cisne Negro, conecta con su propio Cisne Negro y alcanza la perfección, pero a costa de su vida. En conclusión, todos tenemos un lado oscuro y un lado bueno, pero son las circunstancias de nuestra vida las que deciden si mostramos nuestro Cisne Negro o Blanco.