Drive
Drive (2011) dirigida por Nicolas Winding y protagonizada por Ryan Gosling es una pelicula de culto absoluto (a pesar de que haya sido apropiada por los incel) y con estilo neo noir que adapta a su manera la fabula de la rana y el escorpion.
La trama es simple; una casualidad, un ajuste de cuentas y una persona que no tiene nada que ver con nada en medio de todo. Se desarrolla con un silencio atronador, un entorno urbano hipnotizante, violencia brutal, persecuciones y una banda sonora que es increible.
Nicolas Winding Refn dirige la película con una personalidad clarísima. No tiene prisa, no explica de más y no busca caer bien. Todo está muy controlado: el ritmo, los encuadres, el uso del silencio y la música. Es una dirección muy consciente de sí misma, que puede parecer fría, pero que en realidad está cargada de intención.
El personaje del Driver es el eje absoluto de la película, tiene cositas* del hombre sin nombre*. Gosling construye un protagonista casi vacío por fuera, pero lleno de contradicciones por dentro. Es alguien que parece no encajar en ningún sitio, que vive al margen y que solo se siente cómodo al volante. No es un héroe ni un villano al uso, es más bien alguien condenado por su propia naturaleza, de moral ambigua (me encanta ese término). Intenta ser algo distinto, pero no puede evitar ser quien es.
Otro aspecto clave de Drive es su ritmo tan particular. La película avanza despacio, sin prisas, como si estuviera acumulando tensión poco a poco. Durante gran parte del metraje parece que todo está bajo control, casi en calma, y eso hace que cuando la historia se rompe, el golpe sea mucho más fuerte.
Uno de los mayores aciertos de Drive es cómo maneja la violencia. No abusa de ella, pero cuando aparece, corta en seco cualquier sensación. Es una violencia incómoda, abrupta, sin épica, que te recoloca como espectador muy a lo *The Boys*. Te recuerda constantemente que esto no va de romanticismo, aunque a veces lo parezca.
A nivel visual, la película es inconfundible. Los neones, la noche, los coches, las luces reflejadas… todo contribuye a crear una atmósfera muy marcada, casi onírica. Y la banda sonora es fundamental para que eso funcione. No solo acompaña, sino que define la identidad de la película y convierte muchas escenas en momentos icónicos.
Ya la había visto y me había gustado mucho, pero revisitarla confirma que es una película que gana con el tiempo. Cuando ya conoces la historia, te centras más en los detalles, en los silencios, en las decisiones pequeñas que llevan a un final inevitable. No es una película que busque gustar, sino mantenerse fiel a su tono hasta el final, incluso cuando eso implica ser amarga.
Drive no es perfecta ni pretende serlo, pero tiene algo que muchas películas no tienen: una identidad muy clara y una sensación final que se te queda encima. Es de esas películas que se terminan y te dejan una sensacion rara, entre tristeza, admiración y distancia.