Close
La forma en que retrata la depresión de Rémi es dolorosa sin ser explícita, no requiere de grandes discursos ni escenas obvias, todo está en su silencio y en sus propias palabras; en su cabeza que nunca se detiene, la manera que demuestra cómo se va apagando poco a poco mientras el mundo sigue exigiéndole que encaje y destruye porque muestra cómo el sufrimiento de un niño puede pasar desapercibido, cómo la tristeza se confunde con timidez o con “una etapa”. Rémi no sabe cómo explicar lo que le pasa, y eso es lo que más rompe, cuando la culpa aparece, ya es demasiado tarde, y lo que queda es un vacío imposible de llenar. Al igual de que se retrata la culpa que siente Léo, verlo cargar con la pérdida de su mejor amigo es devastador, no porque haya sido cruel, sino porque fue un niño confundido, presionado por un entorno que no entendía su vínculo, Léo no quiso hacerle daño a Remi, solo quiso encajar en una sociedad que los juzgaba, y eso es lo que más duele, la forma en que intenta seguir con su vida, buscando castigo, exigiéndose dolor físico, te rompe, usando su cuerpo como el único lugar donde sabe expresar lo que no puede decir en voz alta, la película entiende muy bien que el duelo infantil no es limpio ni lógico: es torpe, silencioso y lleno de preguntas sin respuesta. Y Close no trata de solo una pérdida, sino de lo que no supimos ver a tiempo