About Time
“-shall we go for a walk?”
Es asombroso cómo una simple propuesta para salir a caminar puede resumir la filosofía de “About Time”: vivir el presente, valorar lo cotidiano y atesorar cada pequeño instante con quienes nos acompañan.
Todavía estoy llorando y no sé si voy a dejar de hacerlo pronto. ¿Cómo una película sobre viajes en el tiempo terminó siendo una de las historias más bonitas y humanas que he visto? “About Time” no trata de cambiar el pasado ni de corregir errores, sino de aprender a vivir el presente con amor, paciencia y gratitud. Es de esas películas que parecen simples, pero que te dejan con el corazón hecho pedazos y, al mismo tiempo, con ganas de abrazar la vida un poco más fuerte.
Domhnall Gleeson y Rachel McAdams tienen una química preciosa, pero el verdadero corazón de la película es la relación entre Tim y su papá. Bill Nighy es simplemente perfecto en su papel, y cada escena entre ellos es un recordatorio de lo efímero y hermoso que es compartir momentos con quienes amamos. Y esa última escena en la playa… me destruyó completamente.
Richard Curtis logró hacer una película sobre el tiempo que no se siente como ciencia ficción, sino como un abrazo cálido que te recuerda lo afortunado que eres por cada día común y corriente. Es imposible terminarla sin querer aprovechar mejor cada instante, sin querer vivir como si siempre estuviéramos viajando al mejor día de nuestras vidas.
Vale la pena vivir y no cambiar nada.