


Tolkien acabó escribiendo a Frodo como a su cicatriz, su dolor después de haber vivido la primera guerra mundial y su trauma no lo abandonaría jamás. Y sin embargo, todo Frodo tiene un Sam. *"***No diré no lloréis, pues no todas las lágrimas son amargas***"* (Y con esto concluye el visionado entero de la trilogía que quería hacerle a un colega, un placer compartirlo con amigos, siempre)

Detrás de la extraña necesidad de: inundar la pantalla con los actores americanos más nombrables de la actualidad, un formato completo de plano que solo puede ser visualizado en 40 cines en el mundo, estilizar artificialmente y deformar la cultura griega y desprover de color azul al mediterráneo, creo que hay una gran película.
