Sentimental Value
Cuando vi la secuencia del niño acercándose a la puerta mientras llovía, me recordó instantáneamente a la película Mirror de 1975 y me di cuenta de que las dos películas exploran lo mismo: las conexiones, ya sean humanas, con la naturaleza, con lugares o momentos. Conexiones que viven resguardadas en los vagos recuerdos de la infancia. En ambos casos la madre es alguien que deja una marca fundamental y es percibida algo así como una criatura extraña, indescifrable. Estas narrativas, a mí parecer, son realmente similares y están acompañadas de una fotografía tan hermosa e íntima, que nos permite conectar con ella y recordar nuestra propia infancia, o al menos eso me pasó a mí. Por esto y más considero ambas películas obras de arte.