Blue
CRÍTICA: BLUE
A medida que terminaba, se me pasaban varias palabras por la mente: desgarradora, inquietante, poética, descolocante, melancólica, triste y crítica. Sin duda, una experiencia que hay que sentir y entender para poder hablar de Blue.
Te deja con un sabor agridulce.
Los momentos en los que se describen los síntomas de las pastillas (algunas amarillas, pero que él, cómo no, ve azules) son mentalmente agotadores, incluso físicamente: sientes que tu corazón se acelera a medida que la narración continúa. Cuando menciona que llega a tomar hasta treinta pastillas al día y suena música de circo, el efecto es profundamente inquietante. Percibes ese ritmo desesperado, alocado, drogado, que refleja la lucha de Derek. Él estaba cansado, y se nota. Cansado de la vida, del SIDA, de las pastillas… y sobre todo, de la soledad.
Ha perdido a sus amigos, a sus seres queridos. Solo queda él, el azul y su voz. La voz poética de Derek es casi una narración de sus últimos días. Pero más que eso, Blue es un grito final. Una despedida.
Y finalmente…
Muerte.
Una especie de "Blue Side of the Moon", con Derek Jarman como un Pink Floyd terminal, poético y solo.