Happiness
Le Bonheur está filmada en múltiples exteriores; como campos, bosques, cafés o calles francesas, esto le otorga una esencia humana y cruda, nos sumerge en la cotidianidad de nuestros personajes. Además, no vemos iluminación artificial o realmente no es percibida por el espectador. Algunos encuadres son poco convencionales; por ejemplo, la secuencia de Émilie y François desnudos en el apartamento de Émilie; planos detalle con sus manos cubriendo sus rostros parcialmente o sus cuerpos cerca, encajando casi como rompecabezas o espejo de intimidad sin un plano general aún. Presenta varios jump cuts que rompen la continuidad clásica, como cuando François y Émilie platican sobre ver el castillo en Fontenay y por último François nota que Thérèse se ahogó.
Sus protagonistas son más humanos; no tenemos un héroe ni villano convencional, nada es negro ni blanco solo matices grisáceos. Los temas que aborda la Nouvelle Vague suelen ser existenciales o personales; y Le bonheur no es la excepción; el amor y la felicidad es el tema central, nuestro protagonista no salvará a nadie; es un hombre que parece tener la vida perfecta pero la tentación endulza sus ojos, este defiende cada una de sus acciones poniendo su felicidad como prioridad, proclamando amar tanto a su amante como a su esposa, y lastimando a la última en el camino. Viendo toda su travesía sin remordimiento más allá de una lágrima pasajera, nos hace cuestionar muchas cosas. ¿Realmente podemos estar felices por la alegría de nuestro protagonista al ver todos sus actos? ¿Cuánta responsabilidad recae en Francois? Y mi favorita ¿Qué pasará cuando conozca otra chica romántica y sensual? La Nouvelle vague tiene una profundidad más allá de la resolución de algún conflicto y Varda logra sumergir al espectador en la historia con facilidad.
Por último, está muy marcada la huella de Agnès Varda, la directora, rechaza las convenciones sociales y abraza la autenticidad.
Creo que es muy interesante su trama y color; me gusta mucho cómo Thérèse es quién más porta ropa roja y amarilla entre los dos hasta el final de la película, donde Émilie hace lo mismo. Émilie, quién solía llevar ropa azul al igual que François. El final con estos dos vistiendo igual me parece bellísimo. Brinda una perspectiva interesante en este conflicto amoroso y corrobora la creencia de François de que ellos dos son más parecidos entre sí. Para mí, el vestido azul con pequeñas flores amarillas de Thérèse, es una elección divina; ese azul rompe con la alegría que veíamos tan presente en ella. Mismo vestido que usó cuando su esposo no quiso acompañarla a la boda de Yvette. El vestuario nos encasilla muy bien a los personajes, los encuadres nos hablan de sus dinámicas y hay detalles sutiles que me gustaron mucho. Cómo el anillo de Émilie en el dedo meñique, tan cerca del compromiso, pero lejos a la vez mientras François nunca se quitó su anillo de bodas.
#universidadd💔#color!