Adolescence
—Do you like me?
Qué barbaridad...
Dejando de lado la maravilla técnica que nos trae Philip Barantini al grabar los cuatro capítulos en plano secuencia y que todos hayan quedado absolutamente on point, Adolescence sigue siendo excelente.
Es posible que el director, después de haber hecho Boiling Point, se haya venido arriba con lo de grabar en una sola toma y quiera atribuirse esta hazaña técnica como seña de identidad, pero en el caso de esta miniserie también funciona a la perfección, por lo que lo considero todo un acierto.
Este formato, en conjunto con la virtuosa puesta en escena, otorga un carácter muy terrenal a la narrativa, jugando constantemente con las diferentes perspectivas y metiéndonos de lleno en la cabeza de cada uno de los protagonistas de la historia.
Como digo, no solo es el modo en el que nos presentan **Adolescence lo que brilla, ya que además contamos con un limitado elenco de actores y actrices, pero gigante en cuanto a calidad se refiere.
Por una parte, Stephen Graham da vida a un padre al que se le derrumba el mundo desde dentro de su órgano familiar, y lo hace de la manera más natural, cruda, potente y emotiva posible. Por otra parte, Owen Cooper hace un papel que estoy seguro de que pasará a la historia como uno de los mejores debuts de un actor adolescente de la historia. Y, además, no me gustaría pasar por alto el trabajo actoral detrás de uno de los personajes más complicados de la serie, que nos transmite de manera excelsa todo lo que le es imposible verbalizar, y este personaje lo representa Amari Bacchus, el que para mí es la segunda gran sorpresa de esta producción.
Pero no solo esto, ya que Christine Tremarco, Erin Doherty, Ashley Walters..., todos hacen un trabajo encomiable.
He escuchado que hay cierta queja con el desarrollo de la trama, ya que parece que la gente esperaba que Adolescence se desenvolviese como una especie de thriller o misterio, y que la resolución del caso fuese el foco y el clímax en la narrativa. Sin entrar en spoilers, esto no es así, ya que la miniserie es, más bien, una crítica social con toques de drama y crimen.
Y por si no fuera poco, se localiza en el norte de Inglaterra, por lo que prácticamente todos los personajes hablan con un acento muy marcado como el scouse (Adolescence** no te va a mantener en suspense por saber quién lo hizo, sino por descubrir las consecuencias de un hecho tan trágico como es el asesinato de esta niña de 13 años.