Disclaimer
All these years, you have concealed parts of yourself from the world. You keep everyone in the dark to maintain a balance. And you think you have succeeded, until now.
Tenía esta miniserie en la mira por ser Cuarón y tener a Cate Blanchett. No es una sorpresa que me haya gustado, la verdad, porque además de amar a Cate, me fascinan los thrillers.
La premisa es sencilla. Una mujer exitosa, que aparenta tener una vida perfecta, con una familia amorosa y una reputación intachable se ve envuelta en un escándalo por un error (garrafal) del pasado. La típica historia de venganza y consecuencia. En un principio, nos plantan las semillas suficientes para ponernos de cierto lado de la historia, y así antagonizar a quien se supone es el culpable: Catherine, nuestra protagonista. Sus secretos más oscuros, que ha mantenido enterrados por veinte años, por fin están saliendo a la luz de a cuenta gotas, y amenazan con destruirle la vida justamente... ¿o no?
Se nos inculca, a fuerzas, que apostemos por este hombre viudo que ha perdido a su esposa a causa del cáncer, hace nueve años, y a su único hijo, hace veinte. A simple vista es una historia con papeles estrictos y obvios. Debemos apostar por él, que lo ha perdido todo. Que sufre aún por sus pérdidas. Y debemos querer echar abajo a esta mujer con un estatus privilegiado, con su familia intacta, con su reputación intachable, que hace veinte años fue responsable (en cierta medida) de la muerte de un chiquillo de diecinueve años con el que, nos cuentan, tuvo un fugaz amorío vacacional. Tenemos todas las pruebas expuestas y listas para incriminarla (¡y con justa razón!). Fotos íntimas, un libro que detalla el fatídico sucesos con lujo de detalles. Un plan escabroso y milimétricamente planeado. Pero, ¿y si no es así?
Desde un principio nos encontramos con una narrativa fragmentada. Dos narradores, dos caminos bifurcados del hecho central: la muerte de Jonathan, un adolescente de diecinueve años que murió ahogado en la costa Italiana, en 2001. Sabemos lo que sucedió, a grandes rasgos, pero nos vemos en el dilema sobre el cómo. Me impresionó muchísimo la facilidad con que todos parecen aceptar la hipótesis literaria detrás de su muerte como la verdad absoluta. Las fotografías son prueba fehaciente, claro está, pero las licencias literarias existen, y están más que presentes. Este manuscrito escrito por una madre en duelo, obsesionada con haber sido notada por su hijo fallecido mientras este aún vivía, dista mucho de los acontecimientos reales. Me desesperó el hecho de que nadie pareciese capaz, o dispuesto, de dudar del papel. Si bien el personaje de Catherine cometió errores reprochables desde un punto de vista moral y ético, la cacería de brujas que sufre me puso los pelos de punta de la impotencia.
Los personajes masculinos son un asco. Por una parte, su esposo, Robert, despliega un aura patética a través de sus celos enfermizos por un chiquillo muerto hace veinte años. Esta psicosis constante le vuelve un personaje patético, sobre todo teniendo en cuenta su complejo de inferioridad que jamás le abandona a través de los siete episodios. En el otro lado de la moneda, Stephen, padre del joven fallecido, no puede ser descrito de otra forma que no sea psicópata. La facilidad con que justifica sus decisiones totalmente sanguinarias e irresponsables me hizo rechinar los dientes. Ya en el tercer episodio mi empatía por él se estaba desvaneciendo, así como también la que pude llegar a sentir por su esposa. La locura alcanzada fue la gota que rebalsó el vaso. Esa crueldad fue demasiado incluso si la historia fuese tal y como estaba escrita. Sólo una persona totalmente trastornada sería capaz de obsesionarse y causar tanto daño.
El único personaje que me provocó una lástima genuina y un dolor impresionante, fue Nicholas.
El asco que sentí con el plot twist no me sorprende. Uno de mis mayores miedos es justamente ser atacada en un lugar y momento donde debería estar segura, o en cualquier circunstancia. Kudos to Louis por el cambio de conducta del personaje. Quizá el giro argumental fue un poco predecible, pero creo que surte efecto. Viendo a los padres, no me sorprende el destino del hijo. Basura los tres.
La escena de la cámara me causó repulsión, y me arruinó memorias personales en el proceso. Qué personaje más asqueroso.
Catherine y Nicholas, detrás de mí. No quiero justicia, quiero venganza.
#adapted from#series