

Sue me, i really liked this. Dato 🤓☝🏻, mi papá se la pasó hablando de aquel verano de 2013 en Oklahoma donde hubo esos horribles tornados porque le toco verlos de cerca, y yo todavía me acuerdo que cada que pasabamos por lugares afectados, mi tía, cual guía turística, nos decía que por ahí había pasado el tornado 👁👄👁

> **"It is always the ocean, and we are nothing."** Que frágil es nuestra existencia frente al mar, y es curioso que justo ayer platiqué con Samir sobre lo mágica y misteriosa que es el agua.

No hay nada más íntimo que bañarse a jicarazos y echarle el baldecito de agua al otro 🫂 La realidad del mexicano está sumergida en la violencia, pero pocas veces vemos lo que significa eso cuando también eres queer. David Pablos utiliza la cinta para poner sobre la mesa demasiadas problemáticas y, como es común en el cine, no pretende hacer un juicio, simplemente te dice: Ahí está, eso es lo que es, procésalo como puedas, cabrón. Y mientras veía la película, solo podía pensar cómo cada decisión tomada por los individuos está condicionada por la necesidad de escapar de la violencia que los envuelve, el deseo de alcanzar una mejor vida. Tristemente, en México la violencia siempre te alcanza. Creo que es obvio que el que Veneno fuera originario de Juárez, una ciudad que lleva sumergida en el crimen 30 años, no es casualidad. El haber crecido en un hogar con un típico macho mexicano como padre: machista, homofóbico y violentador, tampoco es casualidad. Veneno y sus decisiones parten de su deseo por dejar atrás el rechazo de su padre por ser homosexual, ¿y qué otra forma de ser aceptado que sentirse deseado?, lo que lo lleva a encuentros sexuales con hombres poderosos, metiéndolo en un entorno de violencia aún más grande. Y aunque realmente el foco de la cinta no está ahí, me pareció interesante cómo expone al hogar como microentorno catalizador; Veneno se vuelve un eslabón más en la cadena de violencia de la que tanto quiere escapar. *En el Camino* también muestra lo sencillo que es que las personas LGBT, específicamente cuando provienen de entornos precarios, caigan en realidades violentas más fácil que el resto. La historia de Veneno y las redes de prostitución no tiene nada de ficción, ser une trabajadore sexual en México es peligroso, ahora imaginemos cómo es para los individuos queer. Toda esta maraña de pensamientos me llevo a la conclusión de que todo se une para colocar a ciertos individuos en situaciones de específica vulnerabilidad, reduciendo sus opciones y llevándolos a caminos en concreto. Otro tema que me encantó cómo retrata el filme es la importancia de generar vínculos sanos entre varones, que los hombres sean capaces de vulnerarse y generar redes de apoyo entre ellos. A través de Veneno y Muñeco vemos lo difícil que es dentro de esta masculinidad dejarse ver desnudo frente al otro, vulnerarte, mostrar tus miedos y debilidades, encontrar a alguien que te abrace por las noches y te recuerde que no estás solo. Y es esta misma dificultad de mostrarse ante el otro lo que impide que se vean y acepten lo que sienten. Y luego, esa escena donde Veneno le pregunta a Muñeco si lo puede abrazar, me conmovió bastante; ambos están atravesando tantas cosas y tanto dolor, pero son incapaces de externarlo. Parece que para los varones su única válvula de escape es el sexo. En general, el personaje del Muñeco también es interesantísimo; un poco el estereotipo del hombre tradicional mexa, uno que es incapaz de estar en contacto con sus emociones, de vulnerarse, que chambea y provee, que no tiene vínculos sanos y es adicto. Verlo librar, o al menos intentar librar sus batallas fue muy doloroso. Por otro lado, me fascinó y me incomodó en igual medida ver esas escenas tan bonitas visualmente y cómo esa belleza contrastaba con lo que sucedía en ellas y lo que significaban. Esa dicotomía en el cine me encanta porque así es la realidad: puede lucir preciosa y sentirse nauseabunda. Y bueno, solo quiero agregar que la actuación de Víctor Prieto Simental estuvo buenísima; solo necesité 30 segundos viéndole los ojos para saber que ese cabrón me iba a partir el alma. **Alexa, pon los caminos de la vida 🗣.**

**Una vez más digo: los amo Takeshi Kaneshiro y Faye Wong, te amo California dreamin y te amo Chungking Express <3** Qué bonito es sumergirse en las calles de Hong Kong y ver el amor de formas tan particulares, porque enamorarse es complicado y las relaciones son frágiles, pero también más simples de lo uno da crédito. Con esta rewatch quiero permitirme desmenuzar toda la cinta, porque si bien la segunda historia es mi favorita, pienso que la primera mitad de la película está altamente infravalorada y creo firmemente que es porque el agente 223 nos muestra lo complejo y endeble que es el amor; a veces se termina por razones tontas y otras simplemente parece que no hay razón. Las relaciones funcionan tal y como lo pone Wong Kar-wai: como una lata. La miramos y pensamos que estará ahí tanto como la necesitemos y de repente ha sido alcanzada por su fecha de caducidad. Creo que esta secuencia del filme es difícil porque a todos nos gusta pensar que el amor no expira, es eterno e incondicional; que estará ahí, sin acabarse, sin pudrirse. Entiendo, también porque puede parecer que a la historia de la mujer misteriosa y el agente 223 le falta algo, como si estuviera inconclusa, porque ¿cuál es el fin de cruzar caminos con el otro y enamorarse si no está ahí para quedarse? ¿Por qué elegir a alguien cuyo nombre y pasado desconoces? Pero así es como funciona sanar y volverse a enamorar, no implica llegar a ningún lado, a veces solo es para recordarnos que aún somos capaces de amar, de sentirnos frágiles y descansar en compañía de alguien; la mayoría de las veces solo nos vemos entrelazados para darle al otro lo que le hacía falta y tal vez nosotros también necesitábamos. Ahora, entiendo que la historia del agente 663 resuene más, porque presenta una visión más positiva del amor, una con un final feliz. Nos muestra que aunque tengamos el corazón roto, al final del día enamorarse es tan sencillo y absurdo como que alguien robe las llaves de tu apartamento y te visite cuando no lo notas; que desempolve aquello que tenías olvidado y, sin que te des cuenta lo cambie todo. Enamorarse es una remodelación, es dejar ir eso que ya estaba desgastado y permitirte cosas nuevas, sin olvidar que aún así habrá dolor. Enamorarse es tan sencillo como escuchar una canción y que sin que lo notes, se vuelva tu favorita. And that was my ted talk. Por eso soy fan de esta película y del cine de Wong Kar-wai en general, porque cada vez que retrata el amor lo hace de una forma única y Chungking Express es quizás la única de sus cintas (habrá que verlas todas y averiguarlo) que exhibe una visión alegre del dolor que hay en amar.