La La Land
La La Land parece la típica película romántica, sentimental y soñadora, pero en el fondo cuenta una realidad muy humana: aceptar que amar a alguien no siempre significa terminar con esa persona.
Lo que más me pegó es que la película nunca convierte su separación en un fracaso. Al contrario, ambos terminaron convirtiéndose en las personas que soñaban ser, y eso solo fue posible porque se encontraron en el momento exacto de sus vidas. Ellos alimentaban mutuamente esos sueños que le daban significado a sus vidas.
Y creo que ahí está lo más filosófico de la película: hay personas que llegan para acompañarte solo durante una etapa, pero dejan algo tan profundo en ti que terminan formando parte de quien eres para siempre. El amor no siempre significa permanencia. A veces significa inspiración y transformación.
La última mirada entre los dos lo explica todo. Como si ambos entendieran que, aunque no compartieron un futuro juntos, la felicidad infinita de verse triunfar sí es algo que siempre compartirán. Qué bella película.