Sinners
“En algunas tradiciones y culturas antiguas se creía que ciertos músicos podían conjurar espíritus, cruzar barreras entre épocas e incluso atraer fuerzas poderosas o peligrosas con su música”
Sinners empieza contando esta especie de mito que poco parece tener en común con la historia que vemos en las escenas posteriores pero que cobra sentido a lo largo de la película. Bajo una trama en la que se disfruta y se sienten muchas emociones (sobretodo de agobio o incluso miedo) también tenemos una crítica a la opresión cultural y racial de la época.
La historia se ubica en el sur de Estados Unidos durante la era de la segregación racial. Smoke y Stack, dos hermanos gemelos, regresan desde Chicago a su pueblo natal con la intención de abrir un juke joint, un espacio de ocio donde la comunidad negra pueda reunirse y disfrutar del blues. Este estilo de música no es solo un acompañamiento y es que Sammie, protagonista y primo de los gemelos, es un joven guitarrista y cantante con un talento extraordinario, y su relación con la música es muy importante para la historia.
Ya en el primer acto de la película podemos ver de forma literal como es el racismo en esta época en la cual una familia china se ve obligada a tener dos tiendas en diferentes partes de la misma calle, una para los blancos y otra para los negros. Además vemos que bajo una falsa disolución del ku klux klan se encuentran personas que siguen queriendo acabar con personas negras para demostrar su superioridad y dejar claro que las personas de piel negra no pueden llegar a nada. Desde este punto y otros podemos ver como (igual que en cualquier caso de opresión) a pesar de avanzar en lo legislativo (la prohibición de la esclavitud), sigue habiendo una clara discriminación y opresión de la raza negra.
Ademas, también podemos apreciar una clara negación a la vida artística desde diferentes puntos tanto literales como metafóricos. El más apreciable es cuando el padre de Sammie le quiere alejar contundentemente de la vida artística intentando llevarle hacia su iglesia y más tarde Smoke también intenta alejarle del camino de la música.
Tras un primer acto en el que se muestran los conflictos tanto sociales como personales de los personajes pasamos a un segundo acto mucho más fantástico, terrorífico y para mi también más divertido.
En este podemos ver como empieza la fiesta en el lugar de ocio que han abierto los gemelos. Vemos un espacio en el que, a pesar de todos los problemas sociales de los que van allí,
todos disfrutan, bailan y cantan despreocupados. Durante el espectáculo hay una escena impresionante en la que se integran personajes de diferentes épocas como celebración de las culturas oprimidas y en la que para mi se siente como una experiencia que traspasa la pantalla.
Pero como se dice al inicio de la película, los músicos que son capaces de atravesar barreras espirituales o temporales también acaban atrayendo fuerzas malignas. De esta forma se nos presentan a los vampiros, que como cualquier vampiro de la ficción intentan chupar la sangre de humanos para convertirlos.
Los vampiros de Sinners son personajes que se intentan hacer con el cuerpo de los humanos y que intentan parecer una forma de amor en la que todos son iguales pero que realmente despersonalizan a los humanos ‘infectados’ que acaban de cierta forma alejándose de su cultura original con la que siempre han vivido.
Esto también es una metáfora de cómo mediante la opresión se intenta eliminar o incluso transformar culturas de grupos oprimidos para poder apropiarse de ellas pero a su vez seguir odiando a los grupos que las crearon. Yo también lo he interpretado como una gran empresa (los vampiros) que intentan hacerse con la vida del artista (en este caso Sammie) pero que al fin y al cabo solo lo quieren como imagen. Esto es una clara demostración de las dificultades de los artistas. En la historia podría ser más bien que Sammie es la clave para atraer a los vampiros.
Mi parte favorita es cuando a pesar de la transformación de todos sus amigos en vampiros y la muerte de muchos otros, Sammie llega destrozado a la iglesia de su padre que le incita a salir del mundo artístico diciéndole que suelte la guitarra, pero el protagonista no la suelta. Y es que a pesar de todas las dificultades que tiene la música como dice al final de la película, para Sammie, ese día en el que tocó con todos en el sitio de los gemelos, a pesar de todas las cosas malas que sucederían después, fue el mejor día de su vida.