Evil Does Not Exist
Es lo más bello que he visto en mucho tiempo. Hamaguchi, te invito a mi graduación, cumpleaños, boda, nacimiento de mis hijos y funeral.
Hay demasiadas cosas pasando por mi cabeza ahora mismo. Voy a simplemente ir escribiendo lo que me viene a lo largo del día sin un orden o coherencia específicos.
-Donde la mayoría del cine es heredero del drama, más propio del teatro o la prosa, Hamaguchi es poesía en imágenes; Esa alegoría final, casi surrealista, golpea como un camión.
-La banda sonora es una obra maestra que, desde cómo está compuesta hasta cómo deja de sonar, te pinta el cuadro y cuenta la película por sí sola.
-Mientras que el desarrollo de la trama pretende hacerte creer que habrá redenciones como consecuencia de las ideas del bien y el mal (propias de la psique humana), por desgracia para el desenlace de los personajes, se trata de una expectativa que carece de valor en el contexto en el que se sitúan, puesto que en el bosque “el mal no existe”. “El ciervo no ataca con crueldad, tan solo se protege”.
-El título El mal no existe es una provocación que nos obliga a pensar de dónde proviene y qué es el mal. Personalmente ME REBELO contra el título, y creo que Hamaguchi también; pero gracias a esta afirmación categórica, llevo todo el día comiéndome la cabeza para entender cómo, en realidad, el verdadero peligro a menudo recae en la desconexión, la alienación y la falta de entendimiento de realidades ajenas, no en una decisión consciente de dañar al prójimo.