Memento
La narrativa inversa de esta película es impresionante. Funciona como un rompecabezas: nada se presenta de forma directa y vas encajando las piezas poco a poco, pero aun así te mantiene atrapado gracias a su tensión e intriga constantes. La fotografía es otro pilar esencial; el contraste entre el color y el blanco y negro ayuda a ordenar la información y a seguir el juego que propone la historia. El montaje es clave: estructura cada momento con precisión para que todo cobre sentido en el instante adecuado.
La película utiliza la memoria no solo como característica del protagonista, sino como un terreno frágil en el que cualquiera podría extraviarse. Plantea que, cuando la capacidad de recordar se quiebra, uno se ve obligado a crear métodos alternativos para sostener su identidad. En ese hueco aparece el autoengaño: cuando ya no puedes confiar en lo que recuerdas, empiezas a apoyarte en lo que necesitas creer.
Cine absoluto
4,3/5