Stateless
En mi defensa me la vendieron como una serie de Netflix sobre una secta en Australia, por lo que me aburrí en los primeros 3 capítulos y no entendía nada. Luego me envolvieron las historias, especialmente la de Ameer. Para el quinto capítulo estaba impactada y enojada con el sistema que sigue excluyendo a las víctimas. Para el final ya estaba llorando, con el corazón roto, pero aún más enojada.