
La adolescencia como una alucinación, donde el amor no es dulce, las relaciones son crudas y carnales, como un chiste mal contado por el universo. Deja una rara sensación; confusión, tristeza, una mezcla de emociones. Entonces comprendí que eso era justo lo que quería hacerte sentir.

Muy pocas películas se atreven a hablar del trauma con tanta honestidad y sin caer en el morbo. Una película que destruye, pero que también te hace ver la forma en el que el dolor moldea a las personas de formas muy distintas. La historia es cruda, contada de una manera que duele más que cualquier escena explícita. No busca ser escandalosa, solo cuenta una historia brutal, real, que muchas veces se prefiere callar. Y justo por eso duele tanto. Al final, cuando todo se revela, no hay explosiones ni melodrama. Solo el vacío.

No es una historia de amor. Es una historia de desgaste. De quedarse donde ya no hay nada, solo recuerdos desordenados. Verlos es como ver una herida que no sana porque insiste en abrirse. Se lastiman, se necesitan, se alejan y vuelven… no por amor, si no por miedo al vacío. Todo se siente inestable. Están lejos de casa y al mismo tiempo lejos de sí mismos. El lugar se convierte en un limbo donde nada está bien, pero todo parece tan familiar como para irse.Y en medio de ese caos, hay momentos de ternura. Instantes donde uno cree que todo es perfecto, que tal vez sí se quieren, aunque es notable que hay algo roto. Aprender a soltar duele, pero aveces es la única forma de volver a uno mismo. Una película que se queda contigo.

De mis soundtracks favoritos. La película no es bonita. Ni pretende serlo. Todo aquí es sucio caótico, impulsivo. Hay escenas que te atrapan, que incomodan, y otras donde no sabes si reír por el momento o sentirte mal por esos tipos cuyas vidas son miserables. Donde personas recaen y todo es un caos. Todo se mueve muy rápido como si la película tuviera prisa por autodestruirse. Sí, es una película sobre drogas, pero también sobre la desesperación de no encontrarle sentido a nada, cruda, sin filtros. Los personajes son un desastre, pero te das cuenta que detrás de todo eso hay vacío, frustración, miedo. Hay algo triste en verlos tan perdidos y a la vez tan vivos. Lo fácil que es dejarse caer cuando no ves una salida. Y aún así tener momentos que se sienten casi como libertad.