


Algunos directores pasan a la historia como un sinónimo inmortal de calidad; Alfred Hitchcock es uno de ellos. El maestro del suspense fue uno de esos cineastas capaces de transicionar del cine mudo al sonoro, con todo lo que ello implica. Las películas de este director tienen siempre una gran carga visual. Decía el propio Hitchcock que un filme solo debería recurrir a diálogos cuando lo que pretendía contar no se podía lograr mediante imágenes. Con esta filosofía del “show, don’t tell”, las películas de Hitchcock adoptaron un componente visual narrativo típico del cine mudo. Vertigo es la cumbre de esta idea, contando con escenas de varios minutos en las que no se articula ni una sola palabra. Para narrar Vertigo, Hitchcock se aprovecha de elementos visuales como los colores, el vestuario, la atmósfera, los escenarios, etc. La película, además, se construye sobre una trama completamente original en la que todas las piezas del puzle encajan a la perfección y juegan con el espectador. Sin duda, no es la típica película de misterio o suspense que puedas imaginar: mezcla elementos paranormales, de cine negro, detectivesco, etc., todo acompañado de unas sutiles pinceladas de humor y situaciones un poco extravagantes. Sus apartados técnicos y artísticos son magníficos; no por nada a Alfred Hitchcock se le conoce como uno de los mejores realizadores de la historia del cine. Su cinematografía es sobresaliente, con planos y secuencias que han pasado a la historia, como la persecución en coche o el puente Golden Gate. La banda sonora de Bernard Herrmann también es inolvidable, sonando solo en momentos oportunos para acentuar el peso narrativo. Mencionar también que la película tiene un montaje muy peculiar, mezclando imágenes en 2D de animación de una forma muy original y simpática. Si bien Vertigo no es mi película predilecta del director, reconozco su calidad y su soberana originalidad. Es una película que se distancia de otras como Psicosis o Los pájaros para ofrecer una trama que se apoya más en los detalles y en las sutilezas, con una narración que te envuelve poco a poco y acaba sumergiéndote por completo.

Of course, it's hard to be a god.

La película no es perfecta: presenta algunos fallos notables, sobre todo en su apartado técnico, con planos, secuencias y planificaciones algo bruscas (especialmente al principio de la obra), así como cierta falta de profundidad, desarrollo y presentación de personajes. Pero me da igual, porque su apartado artístico es una verdadera pasada. Si hay una palabra que define esta película es AVENTURA. Sus errores me dan igual cuando, al ver ciertas escenas, siento verdadera magia y un sentimiento abrumador me deslumbra. Cuenta con escenas absolutamente geniales; mis favoritas son las del coloso, la de los esqueletos y la de la hidra. Habrá algunos que la tachen de anticuada y obsoleta. Obviamente, si ves la película no vas a encontrar algo realista, pero lo realista no implica que sea mejor ni necesariamente bueno. La técnica del stop‑motion llevada a cabo por Ray Harryhausen es sencillamente increíble; la originalidad y la magia de esta película es prácticamente incomparable (salvo contadas excepciones). Me recuerda, en ese aspecto, a otras cintas como El ladrón de Bagdad (1940), en donde el peso de la obra recaía en asombrar con sus efectos (increíbles para la época) más que en ofrecer un guion detallado y personajes profundos. Volviendo al tema de los efectos prácticos y especiales, no entiendo cómo hay gente que dice que este tipo de películas no les gustan porque los efectos se ven “antiguos” o “cutres”, pero luego se les cae la baba con películas como Pesadilla antes de Navidad (sin pretender desprestigiar esta gran película). Mi punto es que los efectos no necesariamente tienen la finalidad de ser realistas o creíbles, sino de transmitir el espíritu de la obra, y los de Jason y los argonautas cumplen de forma sobresaliente. Sí, tiene sus errores y no es perfecta, pero por la exquisitez de sus secuencias, su apartado artístico y su epicidad y magia, para mí es una obra de arte absoluta. Una película de aventuras súper divertida que no se hace aburrida en ningún momento y que te transporta de lleno a la Grecia antigua de dioses y criaturas fantásticas.