Good Bye, Lenin!
Aparte del claro mensaje político e histórico de la película, lo principal con lo que me quedo es esa reivindicación y apreciación del amor que se le tiene a una madre.
Las madres, esas personas que nos han dado la vida, y no solo biológicamente, sino también trabajando duro y sin descanso por nosotros, para que podamos vivir siempre lo mejor posible. El amor que se le tiene a una madre, a mi parecer, no se le tiene a ninguna otra persona. ¿Qué sería yo sin mi madre?
Me parece precioso como esta película aborda ese amor, y como un hijo es capaz de transformar la realidad por y para su madre, para que ella no sufra. Muestra como todo ese sacrificio hecho por ella intenta ser compensado, como agradecimiento y por hacerla feliz en sus últimos momentos. Y sin embargo, aunque la madre al final ya sepa la verdad, decide callar y seguir fingiendo, para hacer feliz a su hijo, y a la vez, ser feliz ella misma, viendo todo de lo que él ha sido capaz por ella.