Obsession
Apenas estoy saliendo de la sala y, no sé si fue por la tensión que había en el lugar pero... Carajo, no puedo hablar bien y estoy sudando.
"Obsession" contempla una perspectiva más profunda y enferma del amor al presentar un concepto insano que habla sobre la codependencia emocional y la tergiversación de una misma idea: "forzar significa amar".
Este tema, aunque parezca sencillo, se desarrolla de una forma mucho más compleja de la que se aprecia superficialmente a través de la psicología de los personajes:
• Baron Bailey:
Baron o "Bear" es la representación humana del capricho y patetismo, su deseo comienza como una intención inocente que pronto se convierte en una noción borrosa y poco ética de lo que significa amar a una persona. Se aferra a un concepto erróneo que, a través de su relación con Nikki, se esfuerza por exprimir al máximo para sentirse bien consigo mismo. Se aprovecha de su cariño y comprensión para aparentar una realidad que ha anhelado desde hace tiempo pero que no está dispuesto a aceptar.
Bear no está aferrado a Nikki, sino a la idea que ella representa: un espacio seguro libre de prejuicios donde no tiene que fingir o aparentar para sentirse querido. Se encapricha hasta el punto de autoengañarse con tal de mantener su "fantasía" en pie.
• Nikki Freeman:
Nikki asume un papel en el que se convierte en la encarnación propia de las consecuencias e idealización de Bear, incapaz de tomar el control de sus acciones, se ve forzada a asumir un rol que no está dispuesta a aceptar pero contra el cual no puede luchar (Friki Nikki).
Ejemplifica una faceta tóxica y descontrolada de la codependencia emocional que, más allá de una capa superficial, también deja ver en su interior un miedo profundo a no encajar o incumplir con las expectativas de los demás. Aunque no sea consentido, las decisiones de Friki Nikki se ven totalmente influenciadas por el mismo concepto erróneo de lo que significa el amor, intenta cambiar para recibir ese amor que tanto anhela pero que, consecuentemente, no puede aceptar ante su percepción de que "forzar significa amar".
Entonces, surge la pregunta: si forzamos a alguien a amarnos, en algún punto, eso que siente, ¿podría convertirse en un amor genuino?
La respuesta simple es que NO pero... no es nada que el deseo de un sauce no pueda arreglar.
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