Sinners
¡Chingada madre! No saben como me arrepiento por dejar pasar la oportunidad de haber visto esta obra de arte en el cine. Por cierto, si Hailee Steinfeld intentara convertirme en un vampiro, ¿quién soy yo para impedírselo?
Este cántico sobre la unión, la hermandad y la cultura negra es un homenaje que conmemora el poder, la influencia y la transición del blues como un puente entre los planos ancestrales que conecta ambos mundos y provoca un choque cultural que va de generaciones pasadas a futuras.
La historia combina y maneja bien el ritmo entre acción y terror, dándonos momentos llenos de adrenalina y suspenso en los que el ambiente se torna en oscuridad y violencia. También refleja la lucha de las comunidades negras por encontrar una identidad y un lugar en el que puedan sentirse libres de las ataduras y de los prejuicios sociales de la época.
Dicho lugar es la cantina de los gemelos "Stack & Smoke", en donde podemos observar como el blues logra otorgarle a cada uno de los presentes un momento de paz y conexión con los demás. Este es un elemento de muchísima importancia debido a que, durante la época de Jim Crow, se establecieron leyes que fomentaban el racismo y la supremacía blanca, el blues representaba una forma de resistencia y libertad dentro de las comunidades negras que, con el paso del tiempo, logró trascender gracias a su poderoso mensaje.
La música no solo representa un par de acordes o melodías que busca conectar el alma de todos, por un instante, consigue otorgarle un propósito y sentido a la vida a través del intenso ritmo que te transporta a lugares indescriptibles en los que dejarse llevar es clave para disfrutarla.
Algo que, sinceramente, me encantó fue el hecho de que cada personaje tiene conductas que, en cierta forma, los convierte en pecadores: avaricia, lujuria, gula, ociosidad, hurto e impureza son algunos de los comportamientos más recurrentes durante la historia que, podría decirse que, terminarían por juzgar a cada uno de los responsables.
Las actuaciones de todos son asombrosamente impresionantes, en especial las de B. Jordan y O' Connell que se roban cada escena con sus intensos y fenomenales diálogos.
La banda sonora es un deleite auditivo que te adentra más de lleno en la época e historia de estos individuos.
Hay una escena en particular en la que el ritmo musical es tan pegajoso y seductor que, a pesar de tratarse del diablo, es inevitable sentirse atraído por su melidosa y aterradora danza. Los que ya la vieron sabrán a lo que me refiero.
Si tienes la oportunidad, ve a ver "Sinners" y si no puedes, deja lo que sea que estés haciendo y corre a verla.