Aftersun
"Me parece bien que compartamos el mismo cielo."
Seré honesto: estoy llorando. No sé si planeo hacer esta reseña muy extensa, porque siento que soy el único que puede entender esto tan personalmente. Para mí, el impacto fue drástico, una sacudida inesperada, y mientras me preguntaba por qué ciertas escenas aparecían, mi cabeza hizo click. La tomé muy en serio, como si de repente cada instante en pantalla hablara directamente a una parte de mí.
Al principio, imaginé que Aftersun sería una película sobre una chica recordando unas vacaciones con su padre, una historia tranquila y nostálgica. Pero no esperaba un cambio tan profundo, ni mucho menos que esta historia me afectara de manera tan intensa. En medio de los momentos más íntimos y melancólicos, fui entendiendo el peso que conlleva recordar a alguien que amamos, especialmente cuando esas memorias se vuelven casi un refugio de lo que no pudimos decir o de lo que apenas comprendimos.
Por favor, no olviden preguntar a sus seres queridos cómo están realmente. No asuman que están bien solo porque están cerca o sonríen. Háganlos sentir amados y queridos, y asegúrense de que se sientan bien consigo mismos. Les juro que un gesto de afecto, una pequeña muestra de interés, puede cambiar un día o incluso una vida. Pensar en eso es lo que más me conmovió de Aftersun, porque me recordó que todos necesitamos esa certeza de que somos importantes para alguien.
Estoy en shock, y no pensé que una película pudiera afectarme de esta manera. Siento que mi día cambió por completo después de verla. Es increíble cómo Aftersun logra hablarle a lo más humano de uno, porque, a fin de cuentas, compartir el mismo cielo es compartir una parte esencial de nosotros mismos con quienes amamos, sin importar cuán distantes o cercanos estemos.