Fallen Angels
Segunda vez, pero esta vez en el cine.
Qué experiencia maravillosa. Ya la había visto antes, pero esta vez fue distinta. Verla en pantalla grande me permitió entender mejor algunos puntos que en la primera pasada se me escaparon. Es puro amor, encuentros y relaciones humanas —de esas que son intensas, breves, incompletas— pero que te quedan marcadas para siempre.
No necesitamos mucho para decir que es una obra maestra de Wong Kar Wai. Lo es. Y lo demuestra con cada plano, cada silencio, cada mirada.
Fui con mi amigo Lucas, y aunque nos reímos un poco por el uso tan peculiar de la cámara (porque sí, a veces se siente como si uno estuviera borracho viendo todo a brillos), fue especial de todos modos. Muy especial.
Volver a esta película, y más así, fue como redescubrir un sentimiento viejo que nunca había terminado de irse.