The Place Without Limits
Ripstein explora de manera brillante la vida de un grupo de personas que se encuentra en un pueblo casi fantasma, estancados en el tiempo, y viviendo de recordar tiempos lejanos de gloria. Los sueños rotos y la nostalgia empapan la narrativa costumbrista de Ripstein, quien refleja sin tapujos los deseos reprimidos que esconde el machismo y la doble moral de la sociedad mexicana. Al centro tenemos a un personaje homosexual, a quien Ripstein trata con dignidad y respeto, algo que no sucedía en el cine de la época. Se necesita demasiado talento para contar el drama humano de manera honesta, sin excesos, y Ripstein lo tiene. Esa pericia es lo que hace a El Lugar sin Límites una de las mejores películas en la historia del cine mexicano. Y aunque su final cae en la tragedia homosexual y la nota roja, su único cliché trillado, lo que presenciamos antes es lo suficientemente poderoso para pasarlo por alto.