Phantom Thread
Una pintura puesta en el cine. La fotografía es preciosa, la paleta de colores magnífica y el vestuario convierte cada escena en una obra maestra visual. Todo está cuidado hasta el mínimo detalle, creando una película que se siente más como una pintura en movimiento que como una historia cualquiera.
Daniel Day-Lewis está en otro nivel. Su interpretación es impresionante, se convierte completamente en esta persona obsesiva, compleja y llena de detalles. Pero lo más impresionante es cómo Paul Thomas Anderson construye psicológicamente a cada personaje. La complicación de las relaciones humanas. El control, la dependencia, el amor, el conflicto. Los personajes son opuestos, pero al mismo tiempo parecen complementarse de una manera extrañamente perfecta.
El ritmo es lento, pero completamente intencional. La música es impresionante y el uso del sonido es perfecto, haciendo que cada silencio, cada movimiento y cada pequeño ruido tenga un peso enorme.
Paul Thomas Anderson vuelve a demostrar que entiende el cine como pocos. Todo funciona para construir una atmósfera magnifica, una historia humana y profundamente complicada.
“Kiss me, my girl, before I am sick.”
- Reynolds Woodcock
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