


Normalmente escribo un texto largo diciendo lo que me gustó y no de las películas. Está vez no puedo decir nada porque tendría que hablar sobre mi vida personal. Es la película más cercana que he visto por ahora a mí adolescencia aunque yo creo que fui más retraído y no tuve tantas experiencias como tuvo el protagonista de esta película.

Tarde de perros me ha parecido una película que está bastante guapa y es buena. Lo mejor que tiene, sin duda, es lo entretenida que es. Usa y aprovecha al máximo cada minuto de las dos horas que dura; te quedas todo el rato pegado a la pantalla viendo qué va a pasar con el atraco y no se hace pesada en ningún momento. Me gustó mucho que los atracadores sean imperfectos. No es que sea una comedia súper graciosa, pero ver que cometen errores y que las cosas les salen mal desde el principio les da un toque genial y los hace ver mucho más humanos, porque en realidad se nota que no eran mala gente. Además, me sorprendió un montón enterarme de que todo esto pasó de verdad, porque con la cantidad de locuras que suceden parece casi un dibujo animado. También le reconozco el mérito a la película por tratar el tema de la homosexualidad y la transexualidad de una forma tan seria y respetuosa para la época en la que se grabó. Por el lado malo, lo que peor llevé fue que mientras la veía no me hizo sentir ni pensar absolutamente nada. Te entretiene, sí, pero te deja frío. Creo que esto pasa porque los personajes secundarios no tienen ninguna profundidad (quitando al protagonista); los rehenes te acaban dando un poco igual y no empatizas con ellos. A esto le sumo que me pareció super exagerado que todos los rehenes parecieran tan contentos o incluso disfrutando de la situación. Puedo entender que no se llevaran mal con los atracadores porque eran unos incompetentes que no querían hacer daño a nadie y hasta intentaban cuidarlos, pero aun así, verlos tan felices me pareció que no tenía mucho sentido y le quitaba realismo. En conclusión, es una propuesta muy buena si lo que buscas es entretenimiento del tirón, con un ritmo estupendo que no te aburre. Al igual que a Sonny se le quema el plan nada más entrar al banco con ese rifle enredado en las flores, a la película se le complica la tarea de hacernos sentir una emoción real en el pecho. Por ser tan digerible y por la humanidad de sus personajes, pero con esa falta de impacto emocional, se queda con un sincero 7.0 / 10.

Es increíble cómo una historia real tan asombrosa y potente puede sostenerse casi por completo sobre los hombros y el carisma de un solo actor. A Taxi Driver destaca precisamente por eso; el largometraje se apoya en una base histórica brutal sobre la masacre de Gwangju y en la impecable actuación de Song Kang-ho, que como siempre lo hace de locos y le da toda la vida a la película. Admito que es una propuesta muy emocional; tiene momentos tan duros y tiernos que estuve a punto de soltar alguna lagrimilla, y aunque con otras obras he llorado bastante más, destaco enormemente esa capacidad que tiene para tocarte la fibra. Además, el filme aprovecha generalmente bien sus más de dos horas de duración sin llegar a tener un mal ritmo. Lo que no me gustó nada, y es un problema que ya me pasó en su día con Joint Security Area (2000), es el tratamiento de los personajes extranjeros. Aunque aquí están un poquitín mejor, sigo sintiendo que los actores occidentales no actúan bien y no tienen apenas escenas guapas; concretamente, el periodista alemán me parece un personaje sumamente plano que no se aprovecha en absoluto. Asimismo, los villanos y antagonistas importantes (quitando al ejército en sí) son extremadamente mid; es verdad que tienen alguna escena amenazante para meter presión, pero en general son tan planos e irrelevantes que ya casi me había olvidado de ellos al terminar la función. Por otra parte, los secundarios locales cumplen su función, pero tampoco es que tengan muchas capas o estén muy bien hechos. Debido a esto, la trama se estanca un poco en algunas partes, provocando que se me hiciera algo lenta y que perdiera la atención en algún que otra escena. En conclusión, ofrece un desenlace coherente y con mucha fuerza. Considero que es una película muy disfrutable y digna de ver, que brilla cuando se centra en el drama humano de su protagonista pero que tropieza al dibujar a sus oponentes. Por su gran carga emocional, su indiscutible peso histórico y la soberbia actuación principal, se queda con un sincero y merecido 6.8 / 10.