Demolition
Demolición me ha parecido una propuesta bastante buena que se sostiene por sí sola. Para empezar, la duración de la película es perfecta porque dura lo suficiente como para mantenerte pendiente todo el tiempo sin que te empieces a aburrir; creo que de ser más larga, se volvería aburrida. Además, las actuaciones son excelentes y destaco especialmente a Jake Gyllenhaal, porque para mí es un gran actor y este papel de hombre en shock le queda muy bien. Lo mejor de la historia, sin duda, es ver la evolución del personaje y todo lo que hace hasta aceptar que en verdad sí quería a su mujer. Considero que todos los temas que trata, junto con los simbolismos y significados que tiene, están muy bien logrados, aunque quitando eso tampoco hay mucho más que decir.
Lo único malo que destacaría así por encima es que creo que intenta hacer la película realista, pero por ejemplo no creo que sea tan realista que el protagonista literalmente actúe como si se la pelara todo delante de familiares y amigos de su exmujer. O sea, entiendo que él esté en un profundo shock por la situación, pero me parece demasiado exagerado y rompe un poco la experiencia. A esto le sumo que, al estar la trama tan sumamente centrada en el protagonista (cosa que en parte me parece correcta), el resto del reparto de personajes secundarios tiene muy poca relevancia. Literalmente te acaban dando un poco igual, ya que da la sensación de que solo están ahí como herramientas para hacer que el protagonista se encuentre a sí mismo. Aparte de eso, creo que para otras personas esta película podría ser algo más aburrida o se les podría hacer pesada en algunas partes. Sin embargo, también creo que muchas personas podrían encontrar paralelismos con sus propias vidas; no porque su mujer se muera y se queden en ese estado de shock (que también), sino porque hay mucha gente a la que le han sucedido cosas parecidas y han sufrido un dolor similar.
En conclusión, esta reseña es mi propia carta de reclamación a una máquina expendedora que se quedó con mis monedas. Sé que es una obra que quizás a mí no me generó nada y apenas sentí emociones viéndola, pero tal vez la propia película busque eso: que el espectador se vaya sintiendo igual de desconectado y vacío que el propio protagonista. No es perfecta, tiene secundarios desaprovechados y momentos exagerados que le restan realismo, pero por el nivel de Gyllenhaal, su ritmo y el valor de sus significados, se queda con un sincero 7.5. Al igual que Davis necesitaba escribir para procesar su anestesia emocional, yo necesitaba redactar este texto para reconocer el mérito que tiene.