Midnight in Paris
Me parece una película que está muy bien y me ha gustado mucho la actuación de Owen Wilson. Maneja el concepto de la nostalgia de una forma muy ingeniosa y original a través del realismo mágico y los viajes en el tiempo. A diferencia de otras obras que arruinan su realismo al meter elementos fantásticos, esta película no busca ser realista, lo que te permite dejarte llevar. Además, mantiene al espectador pendiente todo el rato sosteniendo la duda de si lo que vive el protagonista es real o solo una alucinación de su mente. Es un filme muy "digerible", cómodo de ver y que aprovecha a la perfección su hora y media de duración. Destaco enormemente cómo profundiza en la nostalgia, un concepto que día tras día se vuelve más importante en nuestra sociedad. Hoy en día, un montón de personas se encuentran atrapadas exactamente en ese mismo bucle, viviendo en la melancolía y creyendo erróneamente que cualquier tiempo pasado fue mejor. Al idealizar épocas que no vivieron, se vuelven incapaces de apreciar el valor del presente ni lo que verdaderamente significa construir su propia realidad.
Lo que no me gustó fue toda la trama de su relación con Inez y los personajes del presente. Al igual que me ocurrió con la película Demolición (2015), el guion comete el error de construir unos personajes secundarios tan sumamente planos e irritantes que terminan dando un poco igual; se nota demasiado que solo están ahí como herramientas para empujar al protagonista a huir. Asimismo, las escenas del intelectual pedante (Paul) se vuelven algo repetitivas, aunque es una genialidad que, en un segundo visionado, descubres que es él quien te revela indirectamente el verdadero mensaje de la película al inicio con su cita sobre la falacia de la Edad de Oro. Por otra parte, veo algo estúpido que Gil ignore casi por completo su vida real y apenas se cuestione si está sufriendo una alucinación. Tampoco me convenció que, para explicar el tema de la nostalgia, se sobreexagere y caricaturice tanto el París de los años 20; entiendo que Woody Allen se inspiró en las memorias de Hemingway (París era una fiesta), pero esa visión tan idílica e irreal le resta algo de fuerza a la experiencia. El toque del detective atrapado en Versalles al final es muy gracioso, aunque deja al aire las reglas de cómo funciona ese viaje temporal.
En conclusión, ofrece un desenlace coherente que le queda como anillo al dedo. Es una propuesta muy bonita de ver, preciosa visualmente, pero honestamente no me ha impactado tanto en lo emocional ni ha logrado que me enamore de la literatura. Sin embargo, si la comparo con Demolición (2015), considero que está exactamente al mismo nivel. Ambas comparten una estructura idéntica: duran lo justo para no aburrir, se sostienen gracias a una actuación protagonista impecable y logran plasmar conceptos psicológicos complejos de forma muy digerible para el espectador. Al igual que Gil necesitaba bajarse de ese coche de medianoche para entender que la vida es inherentemente insatisfactoria, yo necesitaba plasmar estas líneas para aceptar que el presente de esta obra funciona. Por su gran ritmo, su originalidad y el ingenio de su guion, se queda con un sincero y merecido 7.5 / 10. Al fin y al cabo, tal y como dice la famosa línea que cierra el largometraje en el puente Alexandre III: "París es más hermosa bajo la lluvia"; y del mismo modo, esta película gana belleza cuando se la analiza con calma, aceptando sus propios nubarrones.