Roma
Es la tercera vez que veo Roma; la primera se me hizo aburrida porque estaba en blanco y negro.
La segunda fue de las experiencias más importantes que he tenido en una película; me había ido de misiones a Etiopía y un día me dio un parasitó, en mi vida me había sentido tan mal: no podía comer, no podía pararme de mi cama, estaba completamente solo y muy lejos de mi casa, de mi familia. No tenía internet pero había descargado como 10 películas, entre esas descarga Roma, aunque ya la había visto la quería ver otra vez, con otros ojos. Pero no estaba listo para lo que me esperaba; una ola de nostalgia, sentimientos, homesickness y tristeza. Toda la película estuve deslumbrado no solo con la fotografía, pero con los personajes, los diálogos, la escenografía, todo se sentía real, me sentía como si estuviera viendo la vida de mi papá cuando era chico. Desde el segundo que empezó la película hasta el segundo que acabó no pude dejar de verla, no me aburrí nunca y conecté muchísimo con la vida de Cleo. La escena en la que le dan a su bebé, es el momento que más e llorado en mi vida gracias a una película.
Esa segunda vez que vi Roma, son de esas experiencias que intentas repetir pero nunca sale igual.
Esta es la tercera vez que la veo; y aún que no fue igual que la vez pasada, siguió teniendo un gran impacto, seguí llorando en la misma escena y pude admirar más cosas de esta obra de arte de Alfonso Cuarón.