Interstellar
Vi esta película por primera vez con 10 años, poco después de que fuese estrenada. Recuerdo verla con mi padre y, a pesar de no entender nada, quedar totalmente impresionado con la película. La historia, las escenas, la música me dejaron una sensación nunca antes sentida. Fue de las primeras películas que recuerdo ver y que despertó esa pasión por el cine. Desde entonces se consagró como una de mis películas favoritas durante años, viéndola varias veces por año.
Sin embargo, con el paso del tiempo y habiendo visto cada vez más y más películas esa glorificación ha ido cambiando. Sigo pensando que es una gran película y me siguen emocionando ciertas escenas pero, ciertos aspectos de la película son realmente vagos, en concreto dos.
Los dos están justamente al final. El primero es el temita de la quinta dimensión y el amor como solución, cualquier cosa eso. El segundo es el hecho que durante toda la película ( 2 horas y 50 minutos, no es poco) Matthew McConaughey echa de menos a su hija, toda la película gira en torno a eso y el reencuentro más esperado por toda Latinoamérica unida dura TREINTA SEGUNDOS. Sinceramente en esto último esperaba algo más emotivo y con algo de más profundidad.
Aunque la realidad es que todo esto no quita que siga siendo de mis películas favoritas por más que ya no la disfrute como antes, porque fue la película que me enseñó lo que era el cine y lo que podía transmitir, fue el 2001: A Spacey Odyssey de un niño de los 2000.