Rapture
Arrebato es un descenso hipnótico a la obsesión, la adicción y la entrega absoluta al cine como fuerza vampírica. Iván Zulueta captura el éxtasis y la angustia de perderse en la imagen, en un delirio donde la realidad se diluye y la película misma parece devorar a sus personajes. La textura granulada, los silencios perturbadores y el ritmo febril construyen una experiencia tan absorbente como la fijación que retrata.
Más que una historia, Arrebato es una sensación, un estado mental donde el cine y la vida se confunden en una espiral autodestructiva. La idea de la cámara como un ente vivo, que exige sacrificio y se alimenta de quien lo filma, resuena como una metáfora brutal del arte consumiendo al artista. No es solo una película sobre cine, sino sobre su poder parasitario, su capacidad de poseer, de arrebatar.