Andrei Rublev
estaba pensando qué decir de esta película, pero cualquier cosa que se comente o diga, le queda chico. A Tarkovsky le quedan chicas las palabras, los análisis. Lo que hace es algo enorme, masivo, existencial, personal, metafísico, humano y filosófico, retratado con una maestría artística irrepetible.
Terminas la película y quedas descolocado, como flotando en la existencia sin saber bien que carajo haces vivo.
No se la re vivi la peli.
10/10