

Yo ya sabía acerca de la película, los temas que retrataba y cómo los retrataba. Sabía cada escena: inicio, desarrollo y final. Sin embargo, y aún así, el saber solo fue una advertencia de lo mucho que me dolería verla. No puedo poner en palabras lo mucho que me dolió y cómo todos los personajes fueron para mí un dolor de cabeza y un reflejo de mí mismo. Para mí, ver a Ennis fue verme a mí mismo; ver a Jack es lo que me gustaría ser; ver a Alma fue ver mi propio dolor; ver a Laureen fue ver mi propia vergüenza, y ver a Alma Jr. fue ver mi propia realidad. Cada personaje me dolió, desde los principales hasta los secundarios o terciarios. Hay detalles pequeños que se me hicieron tan tiernos como dolorosos. Ese primer beso que se dieron al reencontrarse tras la montaña: algo totalmente desesperado, donde ninguno quería alejarse del otro y donde Ennis, aunque fue el primero en apartarse por miedo, fue el primero en no querer hacerlo. O el cómo Ennis, luego de conocer a Jack, empezó a decir su nombre completo —Ennis Del Mar— a todos los que conocía por primera vez, algo que al principio de la película no acostumbraba hacer. If you can't fix it, Jack, you gotta stand it.

La misteriosa mirada del flamenco es incómoda porque no idealiza a nadie. Te puede presentar a un personaje de la forma más tierna posible, pero inevitablemente tendrás que presenciar su lado más crudo; de la misma manera, puede mostrarte a alguien desde su faceta más cruel, para luego exponer su parte más vulnerable. Aquí nadie es completamente bueno ni malo: son seres humanos habitando matices grises, algunos más oscuros y otros más claros, pero grises al fin y al cabo. El vínculo entre Flamenco y Yovani es un ejemplo doloroso de esto. Ninguno tiene la culpa de la tragedia que habitan, pero eso no le quita a Yovani la responsabilidad por la muerte de Flamenco, en un desenlace que resulta trágico y poético. Al inicio, cuando los niños molestan a Lidia en el agua, Flamenco va a encararlos y amenazarlos para proteger a su hija, actuando como una verdadera madre. Sin embargo, en ese mismo lugar, 'jugando', Flamenco termina muriendo sin que nadie pueda protegerla a ella, pero siendo finalmente vengada por su propia hija. La mirada hipnotizante de Flamenco se queda viva en Lidia, pero también se le contagia la pena y la rabia de Mama Oba. Como chileno, abordar esta historia toca una fibra particular. Observar la diversidad y la homosexualidad en Chile sigue siendo todo un tema: aunque exista mayor aceptación en el papel, continúa siendo un tabú latente, algo que raramente se habita o se muestra con naturalidad en el cotidiano. Por eso y más, amé esta película. Es sincera, sensible y honesta. Es de esa clase de cine que no busca complacerte, sino hacerte sentir parte. Yo sólo quiero que volvamos a mirarnos a los ojos.

Sin duda, es decepcionante no ver una representación fiel del material original; sin embargo, creo que eso es precisamente lo que hace que esta adaptación funcione tan bien en la gran pantalla. La película es buena; es cínica, abrupta y directa en su forma de contar la historia, lo que me parece realmente fascinante. Recomiendo encarecidamente leer primero el libro y ver las versiones musicales para captar y aclarar ciertos detalles que, de otro modo, podrían pasarse por alto. El único defecto que le veo es la omisión total de Fräulein Schneider, Herr Schultz y su romance. Aunque Fritz y Natalia son entrañables, simplemente no me despiertan los mismos sentimientos que Schneider y Schultz. The Nazis are just a gang of stupid hooligans, but they do serve a purpose. Let them get rid of the Communists. Later, we'll be able to control them.

Ver esta película se siente como comprar alcohol luego de estar meses en rehabilitación y, para el momento de salir, vez una roca al lado de una flor y solo por eso, empiezas a llorar. Usted no necesita a esa gente. Ellos no son sus amigos; usted será un borrachito, pero es noble... Me tiene a mí. ... ¿Quiere una comidita? No, gracias.