Boogie Nights
¿Cuándo se da la ocasión en la que la industria de la pornografía llega a su límite? ¿Acaso puede alguien que trabaje en ella decir basta? Y, si puede, ¿realmente supondría algo?
Paul Thomas Anderson tomó su mayor riesgo con esta película. Se adentró en un tema sobre el que no mucha gente se siente a gusto hablando, introduciéndose de lleno en sus desconsoladoras y pegajosas profundidades con el fin de concienciar de su realidad; una con la que construye una obra cuya vulgaridad y crudeza son indiscutibles. Fue un paso valiente, aunque sabía lo que se hacía, pues nos dio "Boogie Nights", una cinta que se sale de lo habitual y que consigue capturar de forma desenfrenada aunque brillante lo que abarca la industria de lo mal visto, cargándose de diversión y comedia solo para explotar e impactar en nuestras caras con desolación y tragedia.
Su trama sigue el veloz ascenso e inevitable caída de una estrella del porno, Eddie (popularmente conocido como Dirk Diggler), un chico perdido con ambición que cae en las garras de un famoso director de cine para adultos. Sin ser advertido de las consecuencias que traería meterse en un trabajo así e impulsado por su desgraciado contexto familiar, se le hace creer que ha nacido para ello; que su talento se basa en la grandeza de lo que tiene entre las piernas. Decidido a convertirse en una estrella, se rodea de gente metida en el negocio que le asegura que llegará a lo más alto y que puede allanarle el camino para que alcance ese pico de gloria. Todos ellos cegados por el dinero de la industria y la fama dentro de un mundo sin honra; todos viviendo una vida repleta de sus alocadas Boogie Nights.
Ahora bien, una noche de fiesta siempre acabará cuando el sol se alce, que viene a ser más pronto que tarde. En esta metáfora, la luz del sol será entonces una herramienta iluminadora que saca a la luz lo que las Boogie Nights ocultan con sus luces de neón y música alta. Las personas que conforman el círculo de gente dedicada a la pornografía revelarán sus desgracias; unas causadas por la manta de lujuria, fama y ganancias que tienen encima. Es así cómo, exponiendo sus desdichas progresivamente, serán conducidos a tener contancto directo con el exterior, lejos de su mundo, percatándose tras el paso del tiempo de que, al introducirse en el mismo, hicieron pública una imagen suya que solo puede traerles problemas fuera de los platós y las fiestas.
A decir verdad, es un filme que aprovecha su tema tabú para darse la libertad de explorar los rincones más oscuros que pueda dentro de la industria en la que se basa. Solo así es capaz de crear una percepción de ella trágica y chocante que lleva a la concienciación, contando con secuencias de una elevada intensidad que nos muestran a nuestros personajes tocando fondo de formas terribles. Dirk Diggler recurre a la prostitución y, puntualmente, a la desesperada venta de “droga” (ambas secuencias son aterradoras); el personaje de Julianne Moore cae en la cuenta de que es muy probable que no vuelva a ver a su hijo, teniendo esa situación familiar que da forma a una actitud de madre dentro de su mundo bastante sobrecogedora; el de Heather Graham lidia con violencia con una patada de realidad que se le da; el de Don Cheadle con el intento fallido de solicitar un préstamo legal para construir un negocio honrado; y demás.
Se capturan con crudeza las consecuencias, y dentro de esa tragedia desenfrenada se captura lo perdidos que están todos. Eso es lo verdaderamente deprimente; que acaban de esa forma por ignorancia y estupidez, y porque gente más inteligente que ellos son unos ases de la manipulación y les han incorporado en su grupo. No tenían casi escapatoria, y se quedarán con ese empleo desprestigiado por las decisiones de su pasado por un largo periodo de tiempo (que puede ser toda una vida).
El largometraje se enfoca en representar ese lado de la pornografía por medio de un desarrollo excepcional de todos sus numerosos personajes. Dado esto, vemos un notable cambio entre su primera y segunda mitad que se da en su ambiente y sensaciones, y que provoca que la espiral deprimente que supone la segunda de estas sea aún más sorprendente. La primera, en cambio, se encuentra repleta de lujuria, música ochentera atractiva, éxito y demás, cosa que la hace más agradable con comedia y la pasión que le ponen algunos de los personajes a su trabajo. Eso sí, no se debe ignorar que esa primera mitad también cuenta con su parte trágica; una que se halla más oculta que en la segunda mitad, mas no por ello se hace menos dramática. A fin de cuentas, la sensación de que algo no va bien aun aparentando que sí lo va puede llegar a ser más inquietante que la demostración sin riendas que se da en su segunda mitad.
En cualquier caso, ambas constituyen un retrato sucio y lamentable. Su gran cantidad de personajes y su ritmo un tanto acelerado puede llegar a provocar que la película se perciba un tanto desestructurada, pero al ser eso mismo lo que se trata de alcanzar, se vuelve un símbolo del desenfreno del negocio del porno, lo que hace que sea aceptable. Y hablando de símbolos, quería mencionar uno que me ha resultado sumamente acertado; uno que no pensaba que estaría mencionando en la reseña: la p*lla de Dirk Diggler. El trato que se le da a lo largo del largometraje es único, y refleja el mensaje que se quiere transmitir con el personaje de Dirk de manera sobresaliente.
Cuando se adentra en la industria, observamos que su miembro es visto como algo casi divino, y genera el asombro de todos allá por donde lo muestra. Esto representa su talento, el cual se ocupará de exprimir y potenciar puesto que es uno que le da dinero y premios. Lo que no sabe es que no es un auténtico talento, pues los excesos a los que lo somete terminan haciendo que tenga disfunción erectil, siendo un tanto inútil para el trabajo en el que se veía triunfando toda su vida. Por esa frustración y el puesto en el que está, termina enfadándose y convirtiéndose en alguien violento, por lo que es despedido por Jack.
A partir de ahí vemos cómo intenta triunfar en otros sectores, pero la impaciencia que le otorgó el negocio del sexo le limita a la hora de aprovechar otros posibles talentos. No lo puede hacer de forma rápida, y eso impide su triunfo más allá del porno, por lo que, tras una secuencia aterradora, regresa a las manos de Jack. Solo le queda el talento de su p*lla, y ahora lo vemos como algo despreciable e inservible, lo que hace que, a la hora de mostrarla en la imagen final, nos resulte denigrante (a diferencia de cómo se hacía ver en un principio).
Es por ello que supone un desarrollo genial, y un símbolo que controla nuestra percepción del protagonista de forma deslumbrante. Mark Whalberg, Julianne Moore, John C. Reilly, Phillip Seymour Hoffman y los demás miembros del elenco nos ofrecen interpretaciones expresivas e intensas que captan la esencia de sus personajes estupendamente; P. T. Anderson controla una película tan inmensa como esta con suma maestría, y dirige atendiendo a lo deprimente que trae la pornografía con una ambición que le llevó a la fabricación de una obra maestra insuperablemente entretenida; su cinematografía resalta la magia de las luces de neón y, cuando toca, de la oscuridad que se oculta tras estas en la noche; y su banda sonora... wow; su banda sonora logra que todo tenga el ambiente de una discoteca ochentera y se transforme en un filme cuyo ritmo es uno que se podría bailar (si tan solo no fuese tan desolador).
Paul Thomas Anderson mostró su genialidad con "Boogie Nights"; una película que conciencia de lo indispensable que se vuelve la industria de la pornografía una vez alguien se adentra en ella. Captura una tragedia deprimente por medio de secuencia horrorosas en su segunda mitad, y nos ofrece una experiencia de depravación, desgracias, música y altas dosis de diversión que se hace imposible de olvidar. Una película cuyo mensaje se graba en tu memoria y que se hace entretenida a no poder más, aun expresando la cruda y lamentable realidad de las tentaciones del mundo del sexo.
Las Boogie Nights te ofrecen lo que deseas de forma rápida, enseñándote a bailar y despreciando todo lo demás, pero cuando empiezas a bailar, ¿puedes realmente parar?
10/10 🪩👉🏻👌🏻🎉🍾😩😞
"I'm a star."
"You are my mother."
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