F1
En el cine de Kosinski parece haber una constante en el último tiempo, tanto F1 como en Top Gun: Maverick son películas reducidas y mal llamadas películas de "hombre", reduciéndolas a un cierto grupo cuando en estas se encuentran valores sumamente humanos y reales, son películas con un abrazo a la tradición, con una búsqueda de combatir el mal de la modernidad desde lo más puro y antiguo que es la comunidad.
En Sonny Hayes no solo radica la fe de poder hacerlo sino que también existe la oportunidad de crear milagros, de apostar en esas acciones que cambian las condiciones en cuestión de segundos, todo se reduce a la construcción de esos pequeños momentos de fe, es decir, todo se convierte en creer. Sonny Hayes no dice por qué lo hace, en el medio está esa búsqueda por el momento de "volar", pero también hay una búsqueda desde uno mismo en entender que esto es lo que es, que él se siente vivo adentro de un auto, no es por gloria ni por plata sino que es por poder sentirse vivo, por otro lado, su contraparte (J.P.) que dice deliberadamente que lo hace por dinero y fama no lo entiende hasta que decide probar sus "cábalas" y decide entrar en su mundo abrazando la tradición propuesta.